Hígado

47Cirugia de hígado en general
22Enfermedad maligna en hígado
Sobrevida

Las tasas de supervivencia proporcionan una idea del porcentaje de personas con el mismo tipo y etapa de cáncer que siguen vivas durante cierto tiempo (generalmente 5 años) después del diagnóstico.

 

Estas tasas no pueden indicar cuánto tiempo usted vivirá, pero pueden ayudarle a tener un mejor entendimiento de cuán probable es que su tratamiento sea eficaz.

 

Tenga en cuenta que las tasas de supervivencia son cálculos que a menudo se basan en los resultados previos de un gran número de personas que padecieron un cáncer específico; sin embargo, no pueden predecir lo que sucederá en el caso particular de una persona. Estas estadísticas pueden ser confusas y pueden ocasionar que tenga más preguntas. Hable con su médico para saber cómo puede que estas estadísticas se apliquen a usted, ya que él o ella está familiarizado con su situación.

 

¿Qué es tasa relativa de supervivencia a 5 años?
Una tasa relativa de supervivencia compara a las personas que tienen el mismo tipo y etapa de cáncer de hígado con las personas en la población general. Por ejemplo, si la tasa relativa de supervivencia a 5 años para una etapa específica de cáncer de hígado es 30%, esto significa que las personas que padecen ese cáncer tienen, en promedio, alrededor de 30% de probabilidades, en comparación con las personas que no padecen ese cáncer, de vivir al menos 5 años después de recibir el diagnostico.

Calidad de vida

En algunas personas con cáncer de hígado, el tratamiento puede eliminar o destruir el cáncer.

 

Completar el tratamiento puede causarle tanto tensión como entusiasmo.

 

Tal vez sienta alivio de haber completado el tratamiento, aunque le resulte difícil no preocuparse acerca de la reaparición del cáncer. Esta preocupación es muy común si usted ha tenido cáncer.

Para muchas personas con cáncer de hígado, puede que el cáncer nunca desaparezca por completo, o puede que regrese en otra parte del cuerpo.

 

Es posible que estas personas aún reciban tratamientos regularmente con quimioterapia, radioterapia, u otras terapias para ayudar a mantener el cáncer en control por el mayor tiempo posible. Aprender a vivir con un cáncer que no desaparece puede ser difícil y muy estresante.

 

Cuidados posteriores
Aun cuando haya completado el tratamiento, sus médicos querrán estar muy atentos a usted. Es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. Durante estas citas, sus médicos preguntarán si usted presenta algún problema, y pueden solicitar exámenes y análisis de sangre, como análisis de alfafetoproteína (AFP), pruebas para evaluar la función del hígado (LFT). También se podrían hacer estudios por imágenes, como ecografía, CT o MRI. Estas pruebas ayudarán a buscar signos de cáncer o efectos secundarios del tratamiento.

 

Consultas médicas y pruebas
Si usted ha sido tratado con cirugía, trasplante de hígado, o ablación/embolización y no presenta signos de cáncer remanente, la mayoría de los médicos recomienda atención de seguimiento con estudios por imágenes y análisis de sangre cada 3 a 6 meses durante los primeros 2 años, y luego cada 6 a 12 meses. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos.

¿Cómo se cura?

Potencialmente resecable
Si su cáncer está en una etapa temprana y el resto de su hígado está sano, la cirugía (hepatectomía parcial) podría curarle. Solo pocas personas con cáncer de hígado están en esta categoría.

 

Los factores importantes que pueden afectar el resultado son el tamaño del tumor (o tumores) y si los vasos sanguíneos adyacentes están afectados.

 

Los tumores más grandes o aquellos que invaden a los vasos sanguíneos tienen más probabilidad de regresar en el hígado y propagarse en cualquier otro lugar después de la cirugía.

 

También es importante qué tan bien está funcionando su hígado y su salud general. Para algunas personas con cáncer de hígado en etapa temprana, el trasplante de hígado puede ser otra opción.

 

Actualmente, los estudios clínicos investigan si los pacientes que se someten a una hepatectomía parcial se beneficiarían de otros tratamientos además de la operación. Algunos estudios han encontrado que el uso de quimioembolización u otros tratamientos junto con cirugía puede ayudar a algunos pacientes a vivir por más tiempo. Se necesita más investigación para saber el valor (si alguno) de agregar otros tratamientos a la cirugía.

 

Potencialmente tratable por trasplante
Si su cáncer está en una etapa temprana, pero el resto de su hígado no está sano, es posible que pueda recibir tratamiento con un trasplante de hígado. El trasplante de hígado también puede ser una opción si el tumor se encuentra en una parte del hígado que dificulta extirparlo (como muy cercano a un vaso sanguíneo grande). Es posible que los candidatos para trasplante de hígado tengan que esperar mucho tiempo para que un hígado esté disponible. Mientras esperan, generalmente se les administran otros tratamientos, como ablación o embolización, para mantener el cáncer bajo control.

 

Cánceres irresecables (inoperables) que no se han propagado
Los cánceres irresecables incluyen los cánceres que aún no se han propagado a los ganglios linfáticos o a sitios distantes, pero que no se pueden extirpar con seguridad mediante hepatectomía parcial. Esto podría deberse a que:

  • El tumor es demasiado grande como para extirparlo con seguridad.
  • El tumor se encuentra en una parte del hígado que dificulta extirparlo (como muy cercano a un vaso sanguíneo grande).
  • Existen varios tumores o el cáncer se ha propagado por todo el hígado.

La salud del paciente no es lo suficientemente fuerte como para soportar la cirugía del hígado.
Las opciones de tratamiento incluyen la ablación, la embolización o ambas para el tumor o los tumores en el hígado. Otras opciones pueden incluir terapia dirigida, inmunoterapia, quimioterapia (sistémica o por infusión de la arteria hepática) y/o radioterapia.

 

En algunos casos de estos cánceres, puede que el tratamiento encoja el tamaño del tumor o de los tumores lo suficiente de modo que la cirugía (hepatectomía parcial o trasplante) pueda ser posible.

 

Estos tratamientos son muy propensos a no curar el cáncer, pero pueden reducir los síntomas y podrían incluso ayudarle a vivir por más tiempo. Debido a que resulta difícil tratar a estos cánceres, es posible que los estudios clínicos de tratamientos más nuevos sean una buena opción en muchos casos.

¿Curable?

Si usted tiene cáncer de hígado, el médico querrá saber qué tanto se ha propagado. A esto se le denomina determinar la etapa del cáncer (estadificación). La etapa describe qué tanto el cáncer ha crecido o se ha propagado en el hígado. También indica si el cáncer se ha extendido a otros órganos del cuerpo que estén próximos o lejanos. Su médico querrá averiguar la etapa (estadio) de su cáncer para que le ayude a decidir qué tipo de tratamiento es mejor para usted.

 

Estadificación del cáncer
Su cáncer se puede clasificar en etapa 1, 2, 3 o 4. Mientras menor sea el número, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como etapa 4, significa que el cáncer se ha propagado fuera del hígado.

Los médicos también pueden agrupar a los cánceres de hígado más simplemente, basándose en si pueden o no extirparlos completamente (resecable). Resecable significa que se puede extirpar mediante cirugía.

¿Benigna o maligna?

La mayoría de las veces en que se detecta el cáncer en el hígado, no comenzó allí, sino que se propagó (hizo metástasis) desde otra parte del cuerpo, como el páncreas, el colon, el estómago, el seno, o el pulmón. Debido a que este cáncer se ha propagado de su localización original (primaria), se llama cáncer de hígado secundario. A estos tumores se les nombra y trata según el lugar primario (donde se originaron). Por ejemplo, el cáncer que comenzó en los pulmones y se propagó al hígado se llama cáncer de pulmón con propagación al hígado, no cáncer de hígado. También se le conoce como cáncer pulmonar.

 

Tumores benignos del hígado
Algunas veces, los tumores benignos crecen tanto como para causar problemas, aunque ellos no invaden los tejidos cercanos ni se propagan a partes distantes del cuerpo. Si requieren tratarse, por lo general el paciente puede curarse con cirugía.

 

Hemangioma
El tipo más común de tumor benigno del hígado se origina en los vasos sanguíneos y se conoce como hemangioma. La mayoría de los hemangiomas del hígado no produce síntomas y no requiere tratamiento. Sin embargo, algunos pueden sangrar y requerir que se extirpen con cirugía.

 

Adenoma hepático
El adenoma hepático es un tumor benigno que surge de los hepatocitos (el tipo principal de célula del hígado). La mayoría no causa síntomas y no requiere tratamiento. Sin embargo, algunos causan síntomas, como dolor o una masa (protuberancia) en el abdomen (en el área del estómago), o pérdida de sangre. Debido a que hay un riesgo de que el tumor se reviente (lo que causaría una hemorragia grave) y un riesgo leve de que se convierta en cáncer de hígado en el futuro, la mayoría de los expertos generalmente recomendará extirpar el tumor, si es posible.

 

Hiperplasia nodular focal
La hiperplasia nodular focal (FNH) es un crecimiento compuesto por varios tipos de célula (hepatocitos, células del conducto biliar y células del tejido conectivo) parecido a un tumor. Aunque los tumores FNH son benignos, pueden causar síntomas. Puede ser difícil diferenciarlo de los tumores que realmente son cánceres de hígado. Por lo tanto, los médicos algunas veces extirpan este tumor cuando no hay un diagnóstico claro.

Enfermedades del Hígado

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El hígado es el órgano de mayor tamaño dentro del cuerpo. Ayuda al organismo a digerir los alimentos, almacena energía y elimina toxinas.

 

Existen muchos tipos de enfermedades hepáticas:

 

  • Enfermedades causadas por virus, como la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C
  • Enfermedades causadas por drogas, venenos o toxinas o por ingerir demasiado alcohol. Los ejemplos incluyen enfermedad por hígado graso y cirrosis
  • Cáncer de hígado
  • Enfermedades hereditarias, como hemocromatosis y la enfermedad de Wilson

 

Los síntomas de la enfermedad hepática pueden variar, pero a menudo incluyen hinchazón del abdomen y las piernas, tener moretones con facilidad, cambios en el color de las heces y la orina, y piel y ojos amarillentos o ictericia. A veces no hay síntomas. Las pruebas de imagen o de función hepática pueden comprobar si hay daño en el hígado o ayudar a diagnosticar enfermedades del hígado.

Hepatitis

Es la hinchazón e inflamación del hígado.

Causas

La hepatitis puede ser causada por:

 

  • Células inmunitarias en el cuerpo
  • Infecciones por virus (como las hepatitis A, B o C), bacterias o parásitos
  • Daño hepático por alcohol o tóxicos 
  • Medicamentos, como una sobredosis de paracetamol
  • Hígado graso

 

La enfermedad hepática también puede ser causada por trastornos hereditarios, como la fibrosis quística o la hemocromatosis, una afección que consiste en tener demasiado hierro en el cuerpo.

 

Otras causas incluyen la enfermedad de Wilson, un trastorno en el cual el cuerpo retiene demasiado cobre.

Cáncer de hígado

La mayoría de los síntomas del cáncer de hígado no son exclusivos de esta enfermedad, pudiendo estar presentes en otros procesos.

 

Habitualmente se presentan en etapas en las que la enfermedad está muy avanzada, pudiendo el paciente permanecer asintomático hasta entonces.

 

Entre estos síntomas podemos encontrar:

 

  • Pérdida de peso sin causa justificada.
  • Falta persistente de apetito (anorexia).
  • Fatiga o debilidad.
  • Agrandamiento o abombamiento de la región superior derecha del abdomen.
  • Dolor persistente en la zona central superior del abdomen
  • Hinchazón abdominal generalizado progresivo.
  • Coloración amarillento-verdosa de la piel y los ojos (ictericia).
  • Fiebre.
  • Náuseas, vómitos, sensación de saciedad precoz tras ingerir alimentos.
  • Coloración oscura de la orina (coluria) y heces blanquecinas (acolia).
  • Picor o quemazón excesivo y generalizado en la piel.
  • Confusión o somnolencia excesivas.
  • En caso de padecer cirrosis o hepatitis crónica, empeoramiento de su estado.

 

Es importante resaltar que estos síntomas también pueden estar causados por otros cánceres, por otras enfermedades del hígado, o por otras causas menos serias. En caso de presentar alguno de estos síntomas debe consultar con su médico a la mayor brevedad posible, pues sólo un médico puede discernir con seguridad sobre su trascendencia.

Cirrosis

La cirrosis es la mayoría de las veces el resultado final de daño crónico hepático causado por una enfermedad prolongada (crónica) del hígado.

 

  • Infección por hepatitis B o hepatitis C
  • Alcoholismo
  • Acumulación de grasa en el hígado